LA ETNOMETODOLOGÍA

Victoria Amneris Delgadillo Licea
3.1.2. Etnometodología
Se trata de un término acuñado por Harold Garfinkel, quien fundó una nueva escuela sociológica y que a partir de su publicación Studies in Etnomethodology en 1967, despertó el interés mundial por la recién fundada escuela.

La etnometodología en interpretativa debido a que estudia los métodos o procedimientos con los que los integrantes de las sociedades dan sentido a la vida cotidiana o actúan en ella; desde la consideración de que el orden social está determinado por los continuos actos interpretativos de los sujetos implicados.

El punto de encuentro entre el interaccionismo simbólico y la etnometodología es su centro de atención: el análisis de las pautas de interacción cotidiana. Ambas se preguntan hasta qué punto, el orden social es un logro negociado y hábil de los individuos afectados. Se ocupan de cómo se atribuye sentido al mundo social.

Las influencias intelectuales de la propuesta de Garfinkel, provienen principalmente de Talcott Parsons, Alfred Schutz, George Herbert Mead y Ludwig Wittgenstein.

Algunas de las ideas centrales de la etnometodología, planteadas por Garfinkel son las siguientes:

“La gente, en su marco de acción referencial, da un significado a lo que le rodea, tiene objetivos e información sobre cómo lograrlos y obra en consecuencia… ejercen su capacidad de acción y no son meros productos de factores sociales o biológicos…” (Baert, 2001:103).

Una aportación importante de este autor al estudio de las interacciones sociales, es la atención que se pone al conocimiento tácito que las personas emplean para darle sentido a la realidad e influir en ella.

Su aplicación es en este sentido más cognitiva y reflexiva en cuanto al reconocimiento de la forma en que las personas explican la realidad y la producen; es decir su forma de entender y razonar.

Al tratar el asunto relacionado con el proceso de interiorización del orden social, la propuesta centra su atención en los procedimientos compartidos.

La racionalidad del sentido común, se plantea desde una perspectiva individual, vinculada a un espacio y tiempo concretos. Los individuos dan por sentado el mundo social, es decir que su acercamiento a éste se realiza desde la familiaridad y el conocimiento previo.

Esta metodología interpretativa desarrolla ciertos principios:

1. La “categoría de tipificación”, establece que los individuos cuentan con la capacidad para prever las respuestas que darán los otros a sus acciones.

2. El “presupuesto o idealización de la intercambiabilidad de los puntos de vista”, expone que la participación en situaciones cotidianas comunes conduce a los interactuantes a presuponer que existe una indudable correspondencia entre el mundo tal como se les presenta a ellos, tal como es y como lo perciben los otros. Este presupuesto se convirtió en un elemento clave y motor de la etnometodología, permite comprender la reproducción del orden social a partir de las mutuas expectativas de las personas.

3. La “diferencia entre conocimientos tácitos y prácticos y los discursivos y teóricos”, planteada desde la manera en que los ciudadanos conocen las normas, hace referencia a que su conocimiento es perceptible sólo en la medida en que los sujetos saben bien como actuar de acuerdo con ellas; situación que no implica ser capaces de enunciarlas discursivamente.

4. La “indexicalidad y las expresiones indexicales”, se refieren a la relación que existe entre el significado de los objetos, prácticas sociales y conceptos y el contexto en el que surgen.

5. La “capacidad de las personas para crear o atribuir un contexto relacionada con su conocimiento tácito del mismo”, significa que al mismo tiempo que los sujetos utilizan el contexto o situación, para atribuir significado a las prácticas, también cumplen con la función de capacitar a las personas para que creen o mantengan su sentido del contexto, y

6. Con respecto al “método interpretativo documental”, se establece que las personas desarrollan una marcada lealtad emocional hacia las normas y procedimientos implícitos que utilizan continuamente.

La fuerza de la etnometodología radica en su capacidad para explicar: el orden, coordinación y cohesividad sociales; a partir del análisis de las interacciones cotidianas, caracterizadas por el compromiso emocional de los participantes, con sus procedimientos interpretativos y expectativas.

Si bien es cierto, que hablar de evaluación institucional, podría ser comprendido como un proceso cuyo objeto en estudio es el macrosistema, el modelo específico para realizar el diagnóstico de las escuelas y colegios lasallistas, cuenta con finalidades que rebasan la mera descripción de las características funcionales que integran al sistema como tal.

Se trata de procesos participativos por parte de los sectores docente y directivo de las instituciones; que a partir de sus vinculaciones y compromisos emocionales, re-interpretan su realidad y la transforman desde el momento que la re-conocen.

En este sentido, se trata de procesos comprensivos del macrosistema desde la interpretación de los microsistemas, que solamente pueden ser aprehendidos mediante metodologías holistas , que cuenten con la sensibilidad suficiente para detectar las especificidades de la realidad observada desde esta óptica.